Mar 26, 2017

¡Te conozco, bacalao!


Así, como el título, comienza la frase que termina “aunque vengas disfrazao”. Esta vez la usaremos para conocer realmente el bacalao que tanto nos gusta comer a los puertorriqueños. Sin duda, es un manjar que ha pasado de ser uno de los favoritos de los jíbaros del campo a un plato gourmet. ¿Es o no es?

Pero vamos por partes. Para empezar, ¡no te confundas! Comúnmente compramos “bacalao” en pequeñas bolsas bajo el nombre de “pollock” o abadejo. Aunque este pescado es un derivado del bacalao, no es bacalao realmente; es como un sustituto preservado con mucha sal yodada. Mientras, el bacalao real, grande, que compramos en el supermercado, viene igualmente repleto de sal yodada porque luego de deshidratarlo lo preservan en sal.


El problema de la sal yodada

El yodo es un mineral muy importante para nuestro organismo. Este mineral promueve el buen funcionamiento de la tiroides, quema la grasa, reduce el colesterol y hasta nos ayuda a lucir un cabello más luminoso.

Pero, ¿qué pasa cuando lo consumimos en exceso como cuando comemos bacalao comercial en una serenata, bacalao guisado o ensalada de bacalao? El efecto es adverso: comenzamos a sufrir un desbalance en la tiroides y, en el peor de los casos, podemos promover el desarrollo de células cancerosas.

“El bacalao seco pasa por un proceso de deshidratación (utilizando sal) que permite que los nutrientes se concentren y a su vez lo hace más alto en sodio. Este bacalao salado es el que los pacientes hipertensos, renales y quienes llevan dietas bajas en sodio deben evitar”, dice Carla de la Torre, nutricionista licenciada.

En sí, el bacalao naturalmente es un pescado alto en sodio. Estamos hablando de que contiene sodio del bueno y en la cantidad indicada. Es por eso que añadirle sal yodada solo exacerba su contenido de sodio y deja de ser beneficioso.

Si lo consumimos fresco, en filete, asado o a la parrilla, podemos aprovechar todos los nutrientes que tiene, como por ejemplo, todas las vitaminas B (B1, B2, B6 y B9). A esto puede agregar la grasa buena como el Omega 3, rica en vitaminas A y D que tanto ayudan a condiciones como la osteoporosis, la visión y hasta la depresión.

“Lo recomendable es consumir una porción moderada de 3 a 4 onzas de bacalao fresco o pescado 4 veces en semana”, sugiere De la Torre. Consumir estas porciones equivalen a un porcentaje alto de grasa de la buena (Omega 3) para tu cuerpo en un 47%, la proteína que necesitamos para acumular músculo en un 37%, y 16% de carbohidratos, esos que nos dan las energías, para consumir un total de 100% en salud en una sola porción.

¡Que no te vendan gato por liebre!

La buena nutrición comienza por nosotros mismos, es una decisión muy personal que requiere de disciplina. Sobre todo, la buena nutrición requiere que aprendamos a escoger qué comemos y cómo lo hacemos.

Es importante que desarrollemos el hábito de investigar la procedencia y el contenido de los alimentos que compramos, como el pescado. Solo así podemos realizar un análisis de lo que queremos para nuestro cuerpo. Esta práctica te ayuda a realizar una mejor selección en el supermercado de tu preferencia.

Tenemos la percepción errónea de que comer saludable es costoso. La realidad es que nos cuestan más los tratamientos médicos a los que debemos someternos por ingerir alimentos que dañan poco a poco nuestro cuerpo, causando condiciones crónicas en nuestra salud.

Durante esta época de cuaresma es una buena oportunidad para que reflexionemos sobre cómo queremos tratar nuestro cuerpo. Recuerda que tu cuerpo es el único lugar donde puedes vivir y este solo depende ti.

(La autora es chef especialista en comida saludable y propietaria de Criolite)

Tortilla de bacalao

Ingredientes

1 libra de bacalao

6 cebollas

3 chiles

8 huevos

4 ramas de perejil

sal y pimienta

1 cucharón de aceite de oliva

PROCEDIMIENTO

Desala el bacalao, lava el perejil y corta muy pequeñito. Lava los chiles y corta en ruedas finas. Corta las cebollas en tiras finitas. En una sartén, dóralas en aceite sin que se quemen. Añade los chiles hasta que se doren. Agrega el bacalao y el perejil. Bate los huevos y añádelos al resto de los ingredientes. Cocina a fuego medio bajo.

(Para Primera Hora / Rosa M. García)