Jan 12, 2015

Quince cosas que no debes hacer este año en redes sociales

Por un mejor 'yo 3.0': revisamos esas veces en las que tenernos como contacto/amigo/seguidor en cualquier red social se hace difícil y nos marcamos como objetivo de los próximos 12 meses presumir de buena etiqueta en los social media.

1. París era una fiesta. Pero nuestra existencia entera no. No a las vidas ideales de postal.

Facebook ha elevado exponencialmente nuestras ganas de fardar, maquillar, photoshopear o directamente inflar a bótox nuestra vida. Esas "tardes estupendas con la family' (escuchando cosas como: "¿no te sale nada de lo tuyo?", "tu novio ha salido con sus amigos y tú en casa, ¡cómo sois las parejas modernas!"), esas vacaciones ideales con 'el amor de mi vida' (con momentos de auténtica guerra fría por una interpretación divergente del mapa), ese desayuno ideal con tacita de café a media mañana en el trabajo (con contrato temporal/a media jornada (de sueldo)/ de prácticas).


2. Furor hashtag. #quecansadoesleerasítodoelrato.

Esta clave comunicativa (a la que han sucumbido desde anuncios publicitarios hasta las promos televisivas de Hermano Mayor: #agresivo #caprichoso #acaparador -léase con voz de Pedro García Aguado-) ha destapado a cientos de personas ansiosas por expresarse #agolpedealmohadilla, porque, por alguna razón, #cualquiercosadichaconhashtagsnosparecemásocurrenteyograciosa. Y un poco sí, pero no tanto.

3. Proselitismo desaforado

La red social al servicio de una causa que monopoliza muros y timelines. Vegetarianismo (¡veganismo!). Adopción de mascotas. Lucha contra/a favor de la homeopatía. Militantes antitaurinos. Animadores del crowdfunding para libros/discos/películas/viajes de fin de curso. Recetas 'cuquis'. Cualquier cosa que haya dicho Pablo Iglesias. Nos referimos a los usuarios-predicadores más intransigentes, que se dedican al mitin sin endulzar sus perfiles con un vídeo de gatitos o un triste meme de Julio Iglesias siquiera.
4. Tertulianismo

Abusar de nuestros pobres contactos en redes sociales para dar rienda suelta al líder de opinión que todos llevamos dentro. 2015 es año electoral. Bueno, damos este buen propósito por perdido.

 5. A ver, lo del Candy Crush...

Presente en la lista de propósitos desde 2010. ¿Se logrará implantar el no envío de invitaciones indeseadas antes de que Estados Unidos ratifique el protocolo de Kioto? A la próxima, ¡golpe de remo!

6. Selfi

Tan 2014. Les ocurrió a las fotos de pies en la playa y a las de muslos+paisaje. Es hora de dejarle marchar
7. Página de un libro como foto de portada

Esa cita que tanto nos define. Habernos lanzado por fin a leer a Thomas Pynchon (al que conocíamos sobre todo por ser ese personaje con una bolsa en la cabeza que salía de vez en cuando en Los Simpson) y querer que el mundo lo sepa.

8. La herencia Messenger (primera parte)

Poner canciones / poemas / citas para sentirnos muy profundos todo el rato. Una extensión del punto anterior. Permitámonos algún comentario banal, algún vídeo de bebés probando limones por primera vez, incluso algún enlace a un test que desvela: "¿Qué villana Disney eres?".
9. La herencia Messenger (segunda parte)

Utilizar lo anterior para lanzar discretos y sutiles mensajes en clave, a los que coloquialmente podríamos llamar puyitas, hacia contactos con los que toda probabilidad se ha tenido, se tiene o se quiere tener una relación afectiva. Otra en la que es difícil no caer, que los accesos de ira con WiFi a mano son muy traicioneros.

10. El muro de Facebook como novela costumbrista

Se trata de una corriente contraria a la del primer punto, cuyo abuso puede provocar merecidos bloqueos y silenciamientos 3.0. Difícil, si uno no es Blasco Ibáñez, que resulte interesante, trascendente y revelador de la sociedad contemporánea en la que vivimos el relato de ese catarro que no acaba de curarse, lo mucho que nos aburrimos en el trabajo, que se nos acaban de pegar las lentejas...

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