Jan 5, 2015

Instagram se convierte en un tesoro de evidencias para policías y fiscales de Miami

Un delincuente de Miami conocido como el Chivo Loco fue detenido por un cargo de portar armas tras publicar fotos de sí mismo en el proceso de cargar armas de fuego con municiones.

Meses después, instantáneas colocadas en Internet ayudaron a la policía a encausar a tres adolescentes acusados de sexo en grupo facilitado por las drogas con chicas menores de edad.

Luego, una adolescente menudita llamada Karla Sánchez que vio a una mujer pasada de peso desnuda en las duchas de un gimnasio de North Miami. Ella sacó su smartphone, le tomó una foto y la publicó inmediatamente. Su pie de foto, no muy inteligente: “Las cosas que se ven en LA Fitness. WTH!”

En cuestión de semanas, la policía encarceló a Sánchez, de 18, por un cargo de voyeurismo de menor cuantía.

RTodos y cada uno de estos recientes casos del sur de la Florida provinieron de fotos o videos publicados en Instagram, el website de medios sociales que crece rápidamente y que se convierte cada vez más en un tesoro de evidencia para policías y fiscales.

Hace varias semanas, detectives de Miami-Dade enviaron órdenes de registro a la oficina corporativa de Instagram, con la esperanza de encontrar entradas que los ayudaran a condenar a dos acusados en espera de juicio, uno de ellos por asesinato.

“Nosotros alentamos a los criminales a que pongan fotos y videos en Internet”, dijo la fiscal estatal de Miami-Dade Katherine Fernández Rundle. “Y, después de tantos años, ellos siguen teniendo la amabilidad de hacerlo”.

Descubrir el pastel en los medios sociales se ha vuelto tan común que el abogado defensor David Seltzer, ex fiscal de crímenes cibernéticos de Miami-Dade, se asegura ahora de alertar a sus clientes.

“Creo que la tecnología ha hecho que la gente se relaje y que bajen la guardia”, dijo Seltzer. “Lo primero que les digo a mis clientes es: ‘Cierren sus medios sociales de Internet. ¿Para qué facilitarle el trabajo a la policía?’”

Ha habido toda una serie de casos notables de crímenes en los medios sociales de Internet, el más destacado de los cuales fue el de Derick Medina de South Miami. En el 2013, él mató a tiros a su esposa, luego subió una foto de su cadáver y una confesión a su página de Facebook. En espera de juicio, Medina alega defensa propia.

El mes pasado, en un caso que puso a prueba los límites de la libertad de expresión, el Tribunal Supremo de EEUU escuchó argumentos acerca de un hombre de Pennsylvania hallado culpable de amenazar a su ex esposa y a las autoridades en Facebook. El insiste en que sus palabras no eran más que un rap “terapéutico”.

El website de micro-blog Twitter ha producido varios casos criminales notables a nivel local. El año pasado, el bombero de Miami-Dade Gabriel Díaz fue acusado de compartir pornografía infantil en Twitter. El está ahora en libertad condicional.

Ahora, Instagram está alimentando o ayudando discretamente un montón de pesquisas criminales en Miami-Dade.

Fundado en el 2010, Instagram ha florecido tanto que Facebook soltó $1,000 millones para comprar una compañía que un analista de la industria tasó recientemente en $35,000 millones. El mes pasado, Facebook anunció que 300 millones de personas están usando Instagram cada mes, lo cual lo hace más popular que Twitter en por lo menos una medida. El website afirma que un promedio de 55 millones de imágenes se suben todos los días.

La aplicación, que se usa a menudo en smartphones y tabletas, permite a los usuarios publicar fotos con toda una variedad de filtros. Una autofoto (selfie) puede aparecer con un tono sepia antiguo, o una escena callejera como otra cualquiera puede destacarse por medio de colores deslumbrantes que podrían semejarse a los de un lienzo de pintar por números.

Alex Jordan, profesor de psicología de la Universidad de Dartmouth que se dedica a investigar los hábitos de los usuarios de medios sociales, afirma que Instagram ayuda a la gente “a publicitar una imagen extremadamente filtrada y más interesante que la realidad de sí mismos y de sus vidas”.

“Instagram puede alimentar nuestro narcisismo, o por lo menos reflejarlo”, dijo Jordan. “Basta con una gota de exceso de confianza en sí mismo para perder de vista los riesgos legales y personales de publicar en Internet fotos potencialmente incriminadoras u otro tipo de información”.

Eso fue lo que le sucedió a Sánchez, quien publicó la foto de la clienta del gimnasio desnuda. A Sánchez le “pareció que sería gracioso”, según el informe de la policía. Por causalidad, un pariente de la mujer vio la foto.

La mujer que estaba en las taquillas del gimnasio “tenía expectativas de privacidad” y fue “humillada públicamente”, dijo la policía de North Miami. El verano pasado, Sánchez aceptó quedar en libertad condicional y cumplir horas de servicio comunitario.

El deseo de alardear, afirmó la fiscalía, fue la perdición de Bryan Yanes y otros dos adolescentes de West Kendall. Ellos están acusados de dar drogas y bebida a chicas — de 12, 13 y 14 años, respectivamente — en una fiesta junto a una piscina antes de tener sexo en grupo con ellas.

Los detectives de Miami-Dade se enteraron de que Yanes, de 18 años, había publicado fotos obscenas del suceso a la cuenta de Instagram conocida como “loverboybryan”. Aunque la cuenta de Instagram de Yanes estaba puesta como “privada”, los detectives consiguieron las fotos de todas maneras, tras enviar una orden de registro a la oficina de la empresa en California.

Los tres están en espera de juicio por asalto lascivo a menores de edad.

Aunque una cuenta esté puesta como “privada”, las autoridades pueden registrar en busca de fotos incriminadoras, dijo Bradley Shear, abogado de Washington, D.C., que se especializa en el área emergente de leyes de los medios sociales.

“Tú no sabes quién te puede estar vigilando”, dijo Shear. “Tú no sabes quiénes son tus amigos”.

El website vigila con regularidad las entradas y las quejas sobre fotos o videoclips de dudoso gusto. Además, la empresa mantiene un “Equipo policial de respuesta de Instagram“ que recibe las citaciones judiciales, los mandatos o las órdenes de registro firmadas por un juez.

La fiscalía prefiere las órdenes de registro, pues si no se tienen Instagram y otras empresas de medios sociales notifican ahora a sus usuarios si las autoridades piden información sobre las cuentas.

“Eso es importante porque, si se avisa a los sospechosos, ellos pueden empezar a destruir pruebas”, dijo el fiscal estatal adjunto de Miami-Dade quien dirige la unidad de delitos cibernéticos de la oficina.

Una vocera de Instagram se negó a decir con qué frecuencia la compañía coopera con las autoridades.

En una época de creciente recelo sobre el espionaje digital del gobierno, “es una noticia positiva que la policía esté pidiendo órdenes de registro para tener acceso a esas cuentas”, dijo Shear. “Este tipo de evidencia es muy sólida, y el aumento de su uso en casos legales continuará aumentando”.

La evidencia visual no siempre conduce directamente a un arresto, pero sí refuerza un caso existente.

Guarionex Peña, de 37 años, de Miami, fue arrestado en septiembre por haber tenido una supuesta relación con una chica menor de edad.

Dos meses después, los detectives pidieron a Instagram acceso a la cuenta de Peña. Se afirma que él escribió “te amo” en una de las fotos de ella, uno de varios comentarios “y numerosos emojis” que él publicó, de acuerdo con el acta.

En otro caso, Kimberly Matthews fue arrestada en abril por matar a tiros a un hombre durante una pelea frente al centro desnudista The Playhouse Gentlemen’s Club en South Miami-Dade. Ella alegó defensa propia.

En November, detectives de homicidios pidieron a Instagram fotos que mostraban a Matthews, de 31 años, blandiendo la pistola que se usó en el homicidio, así como si cualquiera de los comentarios hechos sobre las imágenes podían ser usados como pruebas. Ella está en espera de juicio.

La aplicación de medios sociales ha probado asimismo ser una herramienta útil para seguir la pista a sospechosos.

Investigadores sospechaban que Bernardo Olvera, de 28 años, vecino de Miami, estaba traficando cocaína. La oportunidad de entrar en su casa se les dio gracias a fotos y videoclips que Olvera y su novia hicieron públicos bajo los sobrenombres “chivoloco” y “allGucciBitxch”.

Los mismos mostraban a Olvera, persona convicta de delitos de mayor cuantía que no tiene derecho legal a la posesión de armas, poniendo municiones en armas de fuego. Eso condujo a los detectives a buscar video de vigilancia de él en un campo de tiro.

Armados con una orden de registro, las autoridades hicieron una redada en su West Miami-Dade. Ellos encontraron 267 gramos de marijuana y 53 gramos de cocaína, según el reporte del arresto. El está ahora en espera de juicio por cargos de tráfico de cocaína y posesión de armas.

Por lo menos otro hombre de Miami está cumpliendo una condena considerable gracias a Instagram.

En noviembre del 2013, el ladrón en serie de tiendas Leroy Minnis hurtó $2,238 en mercancía de la tienda de Hollister en el centro comercial Sunset Place en South Miami.

Para vender las codiciadas camisas, Minnis publicó fotos de ellas en su cuenta de Instagram, “WhoisPuti”. Otra foto, con dos mujeres pechugonas en cada brazo, lo mostraba además vestido con una camiseta negra con letras de oro de aspecto distintivo, la misma que aparecía en los videos de vigilancia de la tienda.

Ahora, él está cumpliendo una condena de 32 meses de cárcel.

por  David Ovalle
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