Jan 24, 2015

13 Cosas que probablemente no sabías sobre escuchar música

1. Escuchar música triste provoca más nostalgia que tristeza.

Un estudio publicado el año pasado en PLOS One analizaba por qué las personas buscan y disfrutan escuchar música triste.

Las personas en este estudio informaron que la música triste generaba “una amplia variedad de emociones complejas y parcialmente positivas, como nostalgia, calma, ternura, trascendencia, y sorpresa”, escriben los autores del estudio.

Inesperadamente, nostalgia, y no tristeza, fue la emoción que más se reportó.

2. Los coros repetitivos son la clave para una canción exitosa.
Joseph Nunes de la Universidad de Carolina del Sur investigó qué es lo que hace que una canción sea comercialmente exitosa en un artículo publicado el año pasado en el periódico Journal of Consumer Psychology.

“Una vez que llega a las mejores 100, mientras más veces se haya repetido el coro, más repetición de palabras, y menos complicada la canción, mejor le va” le dijo Nunes a NPR a principio de este año.

De hecho, por cada repetición extra del coro “la probabilidad de que la canción llegue al Número Uno, en vez de quedarse en el fondo de la lista, aumenta en un 14.5%”, escribieron Nunes y sus coautores. Sin embargo, hay un límite. Nunes y sus colegas vieron un “efecto máximo”, por sobre el cual más repeticiones perjudicaban, en lugar de ayudar, a las posibilidades de una canción.

3. El “efecto de simple exposición” hace que nos guste cierta música porque la escuchamos muchas veces.

Pero, crucialmente, hay un punto en que empieza a ser muy muy molesto y eso genera un gráfico de U invertida como el de arriba.

En un ensayo en la revista Aeon, Elizabeth Hellmuth Margulis, directora del laboratorio de cognición musical en la Universidad de Arkansas, explica por qué la repetición hace que la música nos guste: “Las personas tienden a atribuir incorrectamente su fluidez perceptiva (el mejoramiento en su habilidad para procesar el triángulo o la imagen o la melodía) no a su experiencia previa, sino a alguna cualidad del objeto en sí mismo”.

Básicamente, escuchar una canción que ya has escuchado antes te hace sentir inteligente, porque tu cerebro ya sabe cómo descifrarla.

4. El efecto de simple exposición también podría explicar por qué la música navideña es tan divisiva.

El “efecto de simple exposición” podría tener algo que ver con nuestra relación de amor/odio con la música navideña. Estamos muy expuestos a ella en un período muy corto de tiempo, lo que puede llevarnos hasta arriba en el gráfico de la U invertida y de nuevo hacia abajo muy rápido.

A principios de diciembre puede que te agrade escuchar algunas canciones festivas, pero al final es probable que estés harto.

5. Escuchamos mal las letras por el poderoso rol que tienen nuestras expectativas cuando escuchamos.

En la década de 1950 un escritor de la revista Harper’s acuñó el término “Mondegreens” para referirse a las letras mal escuchadas, haciendo referencia a una canción folk escocesa en la que escuchaba “Lady Mondegreen” en vez de “laid him on the green”.

Esto ocurre porque el significado que creamos a partir de las canciones no proviene enteramente de lo que oímos.

“Hay una parte de lo que comprendemos que viene del sonido que entra por nuestros oídos”, Mark Liberman, un lingüista de la Universidad de Pennsylvania, le dijo a PRI el noviembre pasado, pero “hay una parte de lo que comprendemos que viene de las expectativas de nuestro cerebro”.

6. Es más probable que sigas escuchando mal la letra si la versión incorrecta te parece graciosa.

Un estudio publicado en PLOS One el año pasado afirma que mientras más ingeniosa te parezca la versión incorrecta, más probabilidades hay de que sigas escuchándola así.

(Oh, pero en “Blank Space” Taylor Swift definitivamente sí canta “Starbucks lovers”, lo siento pero todos ustedes simplemente están equivocados).

7. “Wannabe” de las Spice Girls es oficialmente la canción más pegadiza del Reino Unido.

Científicos juntaron los datos de 12 000 personas en un juego online llamado Hooked on Music, creado en colaboración entre investigadores del Museo de Ciencia e Industria (Mosi por sus siglas en inglés) en Manchester.

Los sujetos escuchaban fragmentos, seleccionados de más de 1000 canciones de las mejor vendidas desde los 40, y debían avisar cuando reconocían la canción. El tiempo promedio que llevaba reconocer una canción fue de 5 segundos.

Pero el sencillo debut de las Spice Girls “Wannabe” llevó a los sujetos un promedio de solo 2.29 segundos reconocerlo, de acuerdo con la BBC.

8. Las ventas de álbumes de un género musical en particular ascienden a medida que la música se hace más simple.


“Esto puede verse como la forma en que la música se vuelve más predecible en términos de instrumentación una vez que el éxito comercial o popular se establece”, dicen los autores del estudio publicado en PLOS One.

9. Las personas sienten escalofríos al oír distintos tipos de música.

¿Alguna vez sentiste escalofríos al oír tu música favorita? Resulta que no es el tipo de música lo que determina si sientes o no escalofríos, sino cuán involucrado estás en ella.

Un estudio publicado en la revista Social Psychological & Personality Science descubrió que la preferencia musical no hace ninguna diferencia en la predicción de si alguien sentirá escalofríos al escuchar música.

De hecho el estudio, que involucró a 196 personas en su mayoría jóvenes adultos de la Universidad de Carolina del Norte, probó que la “apertura a la experiencia” fue el mayor indicador de quién sentiría escalofríos al oír música. La apertura a la experiencia es un factor que predice cuánto le interesa a uno la música, explica Williamson en una entrada de blog sobre el artículo. Básicamente esto significa que si te interesa mucho tu música, cualquiera que sea, es posible que ocasionalmente sientas ese escalofrío en la espalda.

10. Es posible que la música que te da escalofríos te haga también más generoso.

Una investigación publicada el año pasado en la revista Frontiers In Psychology descubrió que las personas eran más propensas a dar dinero a otros si su canción productora de escalofríos favorita estaba sonando. Si, en cambio, música que habían dicho no les gustaba estaba sonando, daban significativamente menos dinero. Solo 22 personas participaron, así que toma los resultados con precaución, pero es un hallazgo intrigante.

11. Las canciones que se quedan en tu cabeza se llaman, en inglés, “earworms”, es decir, “parásitos del oído”.


Victoria Williamson, una investigadora de la Universidad de Sheffield, ha estudiado por qué una canción se queda repitiéndose en tu cabeza. Estos “earworms” pueden quedarse por varias razones, explicó a la BBC en el 2012.

Algunas son obvias: haber escuchado la canción reciente y repetidamente puede contribuir. Pero también puede hacerlo el ver una palabra que te recuerda a esa canción (por ejemplo, Williamson cuenta que entrar en una tienda de zapatos llamada Faith le llevó a tener la canción de George Michael del mismo nombre en la cabeza toda la tarde).

Incluso el estrés puede provocar un earworm. Una participante en una encuesta online organizada por Williamson tuvo una canción sonando en su cabeza durante un importante examen cuando tenía 16, y luego en cada evento estresante de su vida la canción reaparecía, incluso años después.

12. Puede que la mejor manera de deshacerse de un earworm sea introduciendo una canción diferente.

Intentar no pensar específicamente en algo es muy difícil, y tiende a hacerte pensar más sobre eso de lo que normalmente harías. Así que con sólo pensar no vas a lograr deshacerte del earworm.

Aquí hay algo de información que puede ayudar: Los pensamientos recientes tienden a volver si uno no ha terminado con el pensamiento, según un estudio en Applied Cognitive Psychology. Esto concuerda con otro estudio diferente publicado en PLOS One, en el que algunas personas reportan que escuchar tu earworm de principio a fin, ya sea en la vida real o en tu cabeza, puede hacer que desaparezca.

Si eso no funciona, una forma de engañar al sistema es escuchar música específica que no te moleste tener sonando en tu cabeza. Así al menos puedes elegir a tu earworm.

13. Las vacas producen más leche cuando escuchan música relajante.

Y finalmente… como reportó la BBC en el 2001, escuchar música relajante puede hacer que las vacas produzcan más leche. El estudio involucró a 1000 vacas que fueron expuesta a musica rápida, lenta y a nada de música 12 horas por día durante un período de nueve semanas.

Cuando escuchaban la música lenta (por ejemplo, “Everybody Hurts” de REM) las vacas producían un 3% más de leche por día que cuando escuchaban música rápida (por ejemplo, “Space Cowboy” de Jamiroquai).

“La música relajante puede mejorar la producción de leche, probablemente porque reduce el estrés”, le dijo a la BBC el Dr Adrian North, que llevó a cabo el estudio.

Según la revista Modern Farmer, la música es algo que la industria lechera ha estado utilizando desde antes que los psicólogos se involucraran. La granjera Kristine Spadgenske de Minnesota les dijo: “En nuestra granja uno puede darse cuenta si la radio está encendida o no porque las vacas están más exaltadas y menos dispuestas a entrar en la sala de ordeño”.


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