Dec 3, 2014

Steve Jobs, protagonista después de muerto en un juicio contra Apple

En octubre de 2001 Apple dio un paso importante en el mundo de la música. No eran los primeros en fabricar un aparato para escuchar canciones en MP3, un formato de música comprimida, pero su iPod sí lo popularizó. El último modelo presentado de este producto, algo residual en tiempos de tabletas y móviles, es de septiembre de 2012. En este tiempo Apple cambió por completo la forma en que se compra la música online. Dieron con una fórmula difícil de aceptar para la industria de la música, acostumbrada a pedir más de 10 dólares por un álbum, por un producto completo y pensado para ofrecerse como una unidad. Apple pedía un dólar por canción. Ese precio, junto con una sencilla plataforma de compra y traspaso al aparato, fue el mejor antídoto contra la piratería.

iTunes, como se llama la tienda, que ahora también ofrece películas en compra o alquiler, sigue siendo una de sus fuentes de ingresos más constante. Parecía el ecosistema perfecto, siempre que se estuviese dentro de los cauces, lo que la industria llama “el ecosistema” y cualquier consumidor percibe como un jardín vallado. El hecho de dar preferencia a las canciones compradas en su escaparate y bloquear las que vinieran de otras fuentes, ha llevado a Steve Jobs a los juzgados de Oakland, una ciudad al noreste de la Bahía de San Francisco.

Una demanda pide a Apple 350 millones de dólares por bloquear el acceso a sus aparatos a una startup, Navio, cuyo software permitía cargar canciones en el iPod sin tener que pasar por iTunes. La coalición de consumidores que lidera la petición considera que Apple hizo uso de técnicas propias de un monopolio y les obligó a comprar música más barata, dado que no las podían escuchar en sus iPods. También al contrario, si tenían que renovar el aparato, debía de ser un nuevo iPod, pues no encontraban la manera de trasladar las compras a modelos con un precio más ajustado.

Los abogados de la manzana han defendido que este impedimento formaba parte de las medidas de seguridad de los aparatos, así como una forma de promover la actualización de software con nuevas características.

Los abogados de los demandantes no han dudado en recurrir a correos enviados por el propio Steve Jobs, entonces en uno de los momentos más dulces de su vida, mostrando su reacción ante la posible competencia. En uno de ellos se dirige a Jeff Robin, responsable del programa iTunes: “Jeff, tenemos que cambiar algunas cosas”... Así arrancaba. Y concluía pidiéndole una mejora que impidiese que programas de terceros pudieran meter sus canciones. Era Noviembre de 2005.

William Isaacson, abogado de Apple, insistió en que hacían precisamente lo contrario, que a partir de la versión 7.0 de iTunes hasta se incluyó la opción de traspasar vídeos, pero siempre sin poner en riesgo la seguridad del consumidor. Se esperaba que hicieran uso de un vídeo grabado poco antes de la muerte de Jobs. En el mismo aparece contestando con un sencillo “no recuerdo” a muchas de las preguntas, salvo a una. Cuando se le dice si RealNetworks, una empresa de streaming, le resulta familiar, contesta: “¿Todavía existen?”. Muy en su estilo de sarcasmo cortante.

La grabación, seguramente, saldrá a lo largo del proceso, que durará dos semanas más. Este miércoles testificará Eddy Cue, actual vicepresidente de software y servicios.