Aug 15, 2014

Dominicanos a pocos pasos de afianzar su poder político en NY

NUEVA YORK - En los últimos 50 años, la comunidad dominicana ha crecido de manera espectacular en la ciudad. Pero pese a haber alcanzado altas cotas de poder y prestigio en todos los ámbitos -política, artes, deporte, negocios-, varios líderes comunitarios consultados por El Diario aseguran que todavía falta mucho por conquistar.

Además de casos famosos como los peloteros Pedro Martínez o Sammy Sosa, o el galardonado escritor Junot Díaz, la comunidad -que ya supera el millón y medio en Estados Unidos y los 400,000 en Nueva York- ha destacado también en la política.

Los dominicanos han sido electos a nivel estatal, en la Asamblea y en el Senado. "Esto ha sido posible porque ha conseguido atraerse el voto dominicano, pero también el latino en general", subraya la socióloga y directora del Centro de Estudios Dominicanos de CUNY, Dra. Ramona Hernández.

Un hecho que también destaca el senador por el Distrito 13, José Peralta, al explicar el esfuerzo que ha supuesto explicar a sus compatriotas que no sólo los representa a ellos, sino a más de 300,000 ciudadanos del área de Queens.

"Los dominicanos se sienten orgullosos y ha sido muy difícil explicarles que atiendo sus problemas y los de las 'Naciones Unidas'". Así es como llama a su distrito, donde se hablan 160 lenguas. Esto ha sido posible, dice, "trabajando en coalición con los activistas de otras comunidades para resolver los problemas".

Como latino y dominicano, Peralta afirma que los retos son muchos, si bien los principales son la "vivienda asequible, el empleo y la inmigración".

Hernández añade a esta lista cómo reducir "el altísimo nivel de pobreza, porque los dominicanos no terminan la universidad, una mayor presencia en el sector público y que la memoria dominicana siga expandiéndose".

La historiadora dominicana Rosa Tejada se fija también en la educación, "que nuestros hijos y estudiantes tengan la sensibilidad a ser educados". Esta es la palanca de ascenso social necesaria, sostiene, recordando que el carácter emprendedor de sus compatriotas les llevó a hacerse con el negocio bodeguero tradicionalmente de los puertorriqueños.

Después de dos décadas trabajando en el MET y habiendo estado en contacto con muchas familias dominicanas del Alto Manhattan, Tejada afirma que esta comunidad "quiere mejorar y eso necesita afrontar retos como el lenguaje y la cultura americana, que es más pragmática que la nuestra".

En esta línea, el senador estatal Adriano Espaillat ve el futuro de los dominicanos prometedor, porque "muchos de nuestros jóvenes están accediendo a las universidades; se convierten en profesionales, sus ingresos suben y mejora la calidad de vida".
Historia y futuro

Aunque, según los registros históricos, el primer residente de Nueva York no aborigen, Juan Rodríguez, llegó a la ciudad hace 400 años proveniente de la isla de La Española (hoy República Dominicana y Haití), la comunidad dominicana se empezó a instalar en la ciudad a principios del siglo XX.

La oleada migratoria más floreciente comenzó en los años 60, después del fin de la dictadura de Rafael Trujillo. Muchos llegaron a NY atraídos por las oportunidades laborales en la industria manufacturera, sobre todo las mujeres, según destaca la socióloga Hernández.

Con 18 años en la política neoyorquina, Espaillat mira hacia el Alto Manhattan -el pulmón de la comunidad, aunque haya más dominicanos en El Bronx- para explicar el cambio de las últimas décadas. En este tiempo han florecido los empresarios y también los políticos. "Antes éramos Linares [Guillermo] y yo; ahora somos más de 50 en todo el país".

Nueva York cuenta además de los dos senadores estatales, con cuatro concejales -Rafael Espinal, Ydanis Rodríguez, Antonio Reynoso y Julissa Ferreras-; y un asambleísta, Víctor Pichardo. A finales de junio pasado, tuvo que dimitir la primera asambleísta dominicana, Gabriela Rosa (Distrito72), tras haber confesado que se casó por los "papeles" y haber mentido en un proceso de bancarrota.

Los políticos que caen en desgracia por casos de corrupción, sean de la nacionalidad que sean, "nos hacen daño a todos", afirma Peralta, que resalta que son muchos los que tratan de hacer las cosas bien. En este sentido, la socióloga Hernández reconoce los problemas, pero destaca que "los dominicanos tienden a aparcar sus diferencias para alcanzar una meta".

Ningún dominicano ha ido todavía al Capitolio, aunque Espaillat lo ha intentado dos veces. La última recientemente, cuando salió derrotado en las primarias demócratas por Charles Rangel.

El senador estatal celebra la alta participación que hubo en esa elección y aunque no desvela su futuro, sí cree que aún "tiene tiempo de correr en esto". Espaillat lamenta que a veces la burocracia política amarre a uno. "Parte del éxito es cómo soltarse".

Entre la comunidad dominicana, lo ven como un político cercano y los hay que creen que intentará dar el salto a Washington una tercera vez. Repasando su propia historia, es fácil ver que no se rinde. "Creo en la disidencia. Así es como subí yo", apunta.
 
Funcionarios electos
 
Tienen dos senadores y un asambleísta estatal, y cuatro concejales de NYC.
Datos interesantes
 
La mitad de los dominicanos que llegan a EEUU, se establecen en NY, según los datos que maneja la directora del Centro de Estudios Dominicanos de CUNY.
 
Cifra
 
600,000 es el número estimado de dominicanos que residen en NY, según el Centro de Estudios Dominicanos de CUNY (2010). Las cifras que maneja el informe de la ciudad “The Newest New Yorkers” (2011), los sitúa como el grupo inmigrante más numeroso con 380,000 personas, el 12% de los migrantes. Uno de cada cuatro.
 
 
Por:
Carolina Martín/Especial EDLP